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A-24

Sobre Olivença (espanhol)

por A-24, em 06.04.12
Detalle de un mapa de Extremadura de 1773 del cartógrafo español Tomás López de Vargas Machuca: Olivenza aparece del lado portugués.
El 1 de mayo de 1808, el príncipe regente portugués Juan (posteriormente Juan VI) publica en Río de Janeiro, entonces capital de Portugal y de Brasil, un manifiesto en el que repudia el Tratado de Badajoz. Durante la Guerra de la Independencia, en 1811, Olivenza fue ocupada por contingentes lusobritánicos al mando de Lord Charles Beresford. Aunque los portugueses pretendían quedarse con la plaza, a requerimiento del general Castaños, lord Wellington devolvió la ciudad a las autoridades españolas.
Terminada la guerra y vencido Napoleón se firmó el Tratado de París por el que los tratados firmados en Badajoz y en Madrid en 1801 y la Convención firmada en Lisboa en 1804, quedan anulados y sin ningún efecto, en lo que se refiere a Portugal y a Francia sin hacer referencia a los acuerdos firmados con España.
En 1815 se celebró el congreso de Viena y Portugal volvió a exigir la anulación del Tratado de Badajoz y la devolución de Olivenza, algo que finalmente se contempló en el artículo 105 del Acta Final de dicho congreso, en el que se aconseja que a través de la mediación internacional la devolución de Olivenza a Portugal, sin plantearlo como deber ineludible (Reconociendo las potencias la justicia de las reclamaciones formuladas por Su Alteza Real, el Príncipe Regente de Portugal, respecto a la ciudad de Olivenza y demás territorios cedidos a España por el Tratado de Badajoz de 1801,[...], se obligan formalmente a emplear, por medios amistosos, sus más eficaces esfuerzos a fin de procurar la retrocesión de los dichos territorios a favor de Portugal. Y las potencias declaran que en tanto cuanto de ellas dependa este arreglo se hará lo antes posible). La única potencia que hubiera podido apoyar en firme la reclamación portuguesa –Inglaterra– estaba precisamente interesada en que esta devolución nunca se llevase a cabo. La paz de Amiens (octubre de 1801) había sancionado no sólo la conquista española de Olivenza a Portugal, sino también la conquista inglesa de la isla de Trinidad a España. Portugal se dio por satisfecha en sus exigencias al reconocerse la justicia de la reclamación planteada y España firmó igualmente el Tratado de Viena, al que había acudido como una de las potencias vencedoras –al igual que Portugal–, porque éste no comprometía la devolución aunque reconociese la justicia de las reclamaciones portuguesas.


En 1821, Portugal ocupa la Provincia Oriental, actual Uruguay, desde Brasil. Este hecho provocó que se rompiesen las conversaciones sobre la devolución de Olivenza. España exigió a Portugal la devolución de la Provincia Oriental para continuarlas, pero entonces Brasil se independizó impidiendo que se cumpliesen estos acuerdos.

El artículo citado del Tratado de Viena carecía para España de fuerza legal suficiente para obligarla a que devolviera Olivenza. Sin embargo, Portugal continuó utilizando este argumento. Cuando Portugal y España decidieron en 1864 la demarcación de su frontera común, al llegar a la desembocadura del río Caya en el Guadiana, la Comisión Mixta de Límites se vio obligada a interrumpir sus trabajos por la negativa portuguesa a reconocer la soberanía española en el territorio de Olivenza. Dichos trabajos se reanudarían en 1926, pero por debajo de Olivenza, a partir de la desembocadura del arroyo de Cuncos en el Guadiana.
En la actualidad, Portugal no plantea abiertamente la reclamación de Olivenza, pero tampoco renuncia a su reclamación.[cita requerida]. Algunas fuentes[cita requerida] indican que "Olivença" sería uno de los territorios a los que se refiere el artículo 5-A de la Constitución de la República Portuguesa (Portugal abrange o território históricamente definido no continente europeu e os arquipélagos dos Açores e da Madeira.12 ) En 1995, las autoridades portuguesas enviaron a las españolas un informe sobre el impacto que se esperaba que el proyectado Embalse de Alqueva tuviese sobre territorio español. En dicho informe no se recogían los efectos en el territorio de Olivenza. Una semana después, enviaron un nuevo informe que sí incluía a este municipio, pero con el título de «Territorio de España y de Olivenza», lo que evitaría reconocer que Olivenza sea territorio español. Las instituciones portuguesas utilizan mapas del país que no incluyen a la localidad reclamada.
(Wikipédia, Es)

Postura Espanhola

Detalle de un mapa de 1756 de Extremadura, cuando Olivenza era todavía portuguesa.
Por su parte, la postura española es, según consta en la web de la Diputación Provincial de Badajoz:13
Olivenza es una posesión legalmente española en virtud del Artº III del Tratado de Badajoz del 6 de junio de 1801 que puso fin a la denominada Guerra de las Naranjas. Dicho tratado no ha sido positivamente anulado ni derogado por ningún otro de igual rango o naturaleza. No existe fundamento alguno de Derecho que determine para España la obligatoriedad de la devolución de Olivenza a Portugal. En el supuesto de que Portugal plantease la reclamación de Olivenza ante el Tribunal Europeo de Justicia o el Tribunal Internacional de La Haya|Internacional de La Haya, el caso sería considerado como "no justiciable", ya que no corresponde a la ciencia jurídica examinar el fondo moral de acontecimientos históricos".
Desde la muerte del Duque de Palmela en 1840, Portugal no ha vuelto a reclamar a España ni oficial ni extraoficialmente la entrega de Olivenza. Todos los tratados suscritos entre España y Portugal con posterioridad al Congreso de Viena consagran como la primera de sus obligaciones el respeto mutuo a las fronteras establecidas. En el Artº 2 del Tratado de Amistad y Cooperación de 1977, las partes contratantes "reafirman la inviolabilidad de sus fronteras comunes y la integridad de sus territorios". La pertenencia de Portugal y España al espacio político de la Unión Europea establecido en el Tratado de Maastricht, con la consiguiente abolición de las fronteras entre los países miembros, hace del todo punto irrelevante la negativa portuguesa a reconocer formalmente en Olivenza el río Guadiana como frontera común.
La "reclamación" de Olivenza constituye una especie de tradición secular que la cancillería portuguesa mantiene de forma pasiva y en estado de latencia, en el ámbito más técnico que político de la Comisión Mixta de Límites. Mito historiográfico con hondas raíces en el subconsciente nacional portugués, a su alrededor se han articulado diversos movimientos irredentistas: Sociedade Pro-Olivença (1938), Grupo dos Amigos de Olivença (1944) y Comité Olivença Portuguesa (1988).
Aunque todos estos grupúsculos irredentistas carecen de peso político y han fracasado en su principal objetivo - obligar a la diplomacia portuguesa a retomar de forma activa la reclamación de Olivenza frente a España - despliegan no obstante una intensa labor de propaganda falseando de forma sistemática la historia de Olivenza y escamoteando su posición geográfica. El irredentismo reduce la historia de Olivenza a una mera cronología en la cual, previamente despojados de su contexto, se incluyen los hechos y textos que favorecen sus tesis. Los que la contradicen, sencillamente, se omiten.

Siglo XXI

En 2003, la cuestión de Olivenza reapareció polémicamente en los medios de comunicación españoles al darse a conocer en el informe The World Factbook publicado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, en el que se menciona la reclamación portuguesa3 siendo considerado por algunos medios españoles como un reconocimiento injustificado del conflicto entre España y Portugal por la soberanía de Olivenza que las autoridades españolas niegan existir.4 Por su parte, el gobierno portugués en boca de su ministro de Asuntos Exteriores, Martins da Cruz manifestó al respecto de la publicación de la CIA, que la cuestión de Olivenza "está congelada y no debe reabrirse", asegurando que "el problema de Olivenza está congelado desde el Tratado de Viena de 1815", rechazado por España que se negó a ceder el territorio a Portugal, aunque no descartó que la cuestión pueda resolverse "en otro momento".
Al encuentro de las posiciones oficiales y del incremento de las relaciones de cooperación hispanoportuguesas, la presión de los grupos irredentistas, que había tomado por objetivo el acuerdo alcanzado en la cumbre bilateral de Quinta do Lago de 1990 entre la administración de Felipe González y Cavaco Silva para la recuperación del histórico puente de Ayuda y la construcción de uno nuevo entre ambas riberas del río Guadiana, se puso de manifiesto en 2006, cuando la asociación Amigos de Olivença logró del Tribunal de Évora, la orden de reapertura de una instrucción judicial anteriormente archivada tras una denuncia de presunto delito de daño en contra de los responsables españoles de la obra de restauración realizadas en 2003 en los vestigios de A Ponte de Nossa Senhora de Ajuda y de un delito de denegación de justicia al alcalde de Elvas y el director del Instituto Portugués de Patrimonio Arquitectónico.
Sin embargo, a pesar de esta actividad de estas organizaciones, un nuevo hito en el proceso de cooperación entre España y Portugal fue alcanzado en marzo de 2008 y plasmado en la Declaración de Olivenza por la que ha quedado constituida la primera Euro-región ibérica que agrupa a varios municipios en el entorno de A raya,8 con una población de más de 260.000 habitantes y con el objeto de presentar proyectos conjuntos en la Unión Europea que ayuden en la obtención de fondos con los que desarrollar la economía y progreso de la zona.